Respiración consciente

Enseñanzas

Página Oficial del Dr. Oskar Salazar, Maestro de Qi Gong (Chi Kung)

Primero, cuenta las respiraciones, después, afina la respiración hasta que sea imperceptible.

Para afinar la respiración, primeramente, llévala en profundidad hasta el bajo vientre. Después, centra la atención en el espacio donde se produce la verdadera respiración: en el Centro, con el ombligo por delante y los riñones por detrás.

Para devolver la mente a su origen no fragmentado, siéntate tranquilo y medita.

Visualiza aquí una bolsa de energía, dentro de la cual hay un punto de luz dorada, clara y brillante y no dejes que se apague:

Entonces la respiración se centrará en la región umbilical, volviéndose naturalmente ligera y sutil, entrando y saliendo tranquila y suavemente, continua y silenciosamente, volviéndose cada vez mas ligera y sutil, haciéndose cada exhalación y cada inhalación tan fina que parecerá estar en la frontera entre la existencia y la no-existencia.

De este modo, vas aquietando la mente y unificando la energía.

El mecanismo está en la respiración, pero solo la mente sabe que estas exhalando e inhalando; no dejes que lo escuchen los oídos.

Cuando no oyes la respiración, ésta es sutil; y cuando la respiración es sutil, la mente es clara.

Si puedes oírla, la respiración es tosca, la cual significa que la mente esta nublada.

Cuando la respiración produce un sonido, eso se llama descuido; cuando la exhalación y la inhalación no son profundas, a eso se llama estancamiento; cuando existe falta de aliento repetida, a eso se llama jadear. Lo que se llama afinar la respiración consiste simplemente en ocuparse de no ser descuidado, ni estar estancado, ni jadear.

Si la mente tiende a escapar, unifícala a través de la respiración.

Si la respiración tiende a hacerse tosca, utiliza la mente para hacerla sutil. Sé paciente y hazte un poco más ligero.

Cuanto más te abandonas, mayor es la sutileza; y cuanto mayor es la sutileza, más profunda es la quietud.

Mientras quede algún pensamiento, la esencia de uno no estará completa.

Mientras la respiración esté, aunque solo sea ligeramente, alterada, la vida de uno no estará segura.

Es necesario alcanzar el punto en el que la mente y la respiración descansan la una en la otra, y los pensamientos son olvidados en medio del pensamiento. En esencia, se requiere relajación.

Simplemente aplaca la mente y la respiración y confía en la naturaleza.

Los practicantes necesitan, antes que nada, serenidad y paciencia.

En segundo lugar, necesitan estar desapasionados, no pensar en el pasado, ni preocuparse por el futuro.

Si piensas en el pasado, tu yo antiguo no morirá.

Si piensas en el futuro, el camino parece largo y difícil de recorrer.

Es mejor estar sereno y relajado, no pensar en el pasado ni en el futuro, sino estar solo atentos al presente, actuando con normalidad.

Cada logro es una realización y esto crecerá.

Cuando has afinado la respiración durante mucho tiempo, la respiración verdadera se mantiene de forma natural.

Por fin, no hay respiración en la nariz, solo un aliento sutil que sale y entra sobre el ombligo, como un feto en el vientre materno.

Cuando la exhalación y la inhalación se detengan, y el cuerpo este como muerto, te darás cuenta de que la meditación es solo una herramienta temporal.

 

Con mi mejor energía,

Oskar

ENSEÑANZAS
Volver a ENSEÑANZAS