A los que escogieron el amor

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Página Oficial del Dr. Oskar Salazar, Maestro de Qi Gong (Chi Kung)

¿Escogiste el amor? Pues ahí tienes las semillas de la vida. Ahí tienes la siembra de la confianza, de la felicidad de las lágrimas de los milagros. El momento más luminoso es encontrarlo, el más decisivo es arraigarlo y el de mayor rendimiento, cultivarlo y saber vivirlo todos los días.

Recuerda que buscar amor no es amarse, y vivirlo a medias es como no haberlo conocido. Hay que darse por entero. ¡Cuántos talentos ocultos llevabas sin saberlo! ¡Cuánto que aprender tu corazón, que volar tu pensamiento, que decir tus palabras y que iluminar tu alma! ¡Cuántas capacidades ignoradas y cuántos manantiales cerrados estallan de pronto inundándote de vida!

No concibas el amor tan perfecto que te resulte irrealizable… ni tan imperfecto que te resulte vulgar. No cierres la llave a la sinceridad y la confianza, porque detrás de esa puerta se mudarán el silencio y la incomunicación y, poco a poco te irán despojando de todo lo que tienes.

Las cosas del amor no son de fuerza, sino de entendimiento; no se imponen, hay que dejar que broten solas.

No lo derroches, sin embargo, tampoco lo restrinjas. No lo reclames, ni lo fuerces, ni lo exijas: gánatelo, merécetelo y dale cuerpo haciéndolo renacer muchas veces. Es mejor la confianza que el encubrimiento, ceder que mentir, comprender que empecinarse, probar que rechazar, convencer que obligar.

Piensa antes de obrar. No juzgues con precipitación. No te exaltes, no te apasiones. Busca el justo medio, el equilibrio, al aplomo. El respeto es esencial: si fallas, el amor se resquebraja y perece. Es como haberle dado el golpe de muerte.

El amor es lo único que alivia el dolor. Es como un aceite suavizante para lo áspero, lo reseco, lo duro que muestra la vida. Cuando se ama, el corazón no es rígido, es ondulante… como si lo movieran la brisa y el viento.

El rencor y la venganza son tan cortos que van directos por el camino a la verdad. Entonces, las cicatrices se vuelven rápidas, imperceptibles, que casi no da tiempo a las disculpas, a las justificaciones a los pretextos, a las explicaciones. Con esta cadena se hace el amor.

Y con ese amor se hace la vida; se va viviendo la vida.

¡Buena suerte en el amor!

Oskar

 

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